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Fallece el abogado José Luís Regadera Sejas

El ICA Oviedo lamenta la pérdida de este abogado, compañero y amigo, al que la profesión recuerda como un hombre encantador.

27/03/2020.- Nunca es buen momento para morir, pero sin duda este, en plena crisis sanitaria, con la sociedad confinada en sus casas, en medio de un estado de alarma que prohíbe despedir al difunto como la tradición nos dicta, entre abrazos y palabras de aliento, para arropar a una familia rota por el dolor de la pérdida, se convierte en un escenario desgarrador.

José Luís Regadera Sejas falleció en la tarde de ayer. Colegiado número 1.265, fue miembro de la Junta de Gobierno entre 1987 y 1989. Con más de cuatro décadas ejerciendo la abogacía, quienes le conocían bien le definen como “un trabajador incansable”.

El Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo lamenta profundamente su fallecimiento, trasladando a la familia sus condolencias y ofreciéndose para canalizar las de otros muchos compañeros y compañeras que, dadas las circunstancias, no se las pueden hacer llegar de otro modo.

Para ello, quienes deseen transmitir el pésame a la familia, pueden hacerlo a través del correo corporativo colegio@icaoviedo.es para, posteriormente, hacérselo llegar.

 

IN MEMORIAM

La glosa que se puede leer a continuación refleja fielmente el sentir de todos sus colegas del ICA Oviedo y, por supuesto, de la Junta de Gobierno.

Este marzo de primavera amarga se nos ha ido José Luís Regadera. Abogado en ejercicio desde hacia más de cuarenta años, era un magnifico profesional. Poco dado a la retórica ornamental y hueca ejercitaba su vocación de modo eminentemente práctico, como un oficio que se trabaja con control, sin pasión excesiva pero con rigor y eficacia. Lo conocí a mediados de los 90 en el cuartel de Rubín, buscando un atestado de tráfico y hablando con el agente que lo atendía : “De quien ye la culpa?”. El guardia civil ojeó el atestado con parsimonia y respondió : “Del Renault”. La contestación de José Luis, con tono suave y preguntón, no se me olvida : “Tas seguru” ?. El Renault ye el míu. Voy a tener que echar media hora esta tarde pa ver si tienes razón ?”. Mi compañía también tenía un vehículo implicado en aquel asunto, así que en aquel mismo momento nos presentamos y estuvimos charlando un rato que aproveché para decirle, con un poco de sorna, si de verdad iba a tirarse media hora examinando un atestado que parecía claro. Su respuesta tampoco se me olvida : “No lo dudes. Opinión y comprobación. Si todo estuviese siempre bien nosotros no haríamos falta”.

José Luís era el rostro y la imagen de Seguros Bilbao en los Tribunales de Oviedo y del resto de Asturias; desde aquel primer encuentro tuvimos bastantes avatares profesionales, casi siempre enfrentados en la defensa de posiciones contrapuestas y en alguna ocasión, como consecuencia de las muy diversas posibilidades que los asuntos de trafico de vehículos de motor propician, defendiendo el mismo interés litigioso. En cualquiera de estas circunstancias destacaba siempre, además de por su excelente buen hacer profesional, por su gentileza, su amabilidad, su sencillez y su sentido práctico de las cosas. Era difícil transar con él. Sabido es que quienes nos dedicamos en tribunales a los temas del seguro, lo mismo servimos desayunos, que platos del día, que menús de lujo, es decir que nos vemos inmersos en casos de muy escasa cuantia, como de volumen medio, como, en ocasiones, con valor económico importante. En cualquier caso la transacción con José Luis era siempre tarea complicada. Si el asunto era de escaso interés económico me decía : “No merece la pena, esto se ve en cinco minutos y nos quitamos de problemas. Que trabaje el que juzga”. Y si el pleito tenía una cuantia elevada argumentaba : “Al que cobra siempre le va a parecer poco, y al que paga mucho, vale más que decida el que juzga y nos quitamos de problemas”. Tales dificultades, sin embargo, no suponían siempre la imposibilidad de alcanzar acuerdos, con la garantía añadida de que una vez conseguido el pacto su palabra era ley, haciéndose innecesario el largo protocolo de formalidades que a veces se hacen necesarias para culminar una transacción.

Muy conocido en los tribunales, destacaba en el foro por la solidez y sencillez de sus planteamientos, evitando siempre intervenciones largas o superfluas. Le gustaba ir al núcleo del problema, enfocándolo con honestidad, ateniéndose al resultado de las pruebas practicadas y de la jurisprudencia aplicable al caso concreto. Su larga trayectoria profesional avalaba una experiencia consolidada y firme que se traducía en seguridad argumental cuando defendia posiciones complejas. Pero su seriedad como profesional no impedía que fuese una persona afable, cordial y cálida con todo el mundo, siendo querido y estimado por todos los que le conocían.

Enemigo de la corbata, tenía un sentido del humor muy astur, crítico y un tanto guasón, del que mejor que yo podrian hablar sus compañeros de oficina y las muchas personas a las que atendió en su despacho de la calle Marqués de Teverga. En el Colegio de Abogados de Oviedo, ejerciendo su labor como diputado de la Junta de Gobierno del decano D. Luis Varela Menéndez, dejó también buena muestra de su forma de ser, acogedora , franca y siempre dispuesta a cooperar, abordando las diferentes cuestiones con su sello personal e intransferible: sencillez y claridad.

A mediados del pasado mes de julio coincidí con él en la cafetería Chacal, en la calle Cervantes. Anhelando la inminente llegada del agosto vacacional me dijo : “Menos mal que esto se acaba”. Desgraciadamente fue este mes de marzo de dosmil veinte, cargado de virulento dolor, el que nos ha robado a un compañero excelso cuya buena huella quedará siempre plantada en el corazón de quienes lo conocimos. Descansaen paz, José Luis. Tu sonrisa y tu ejemplo, se queda con nosotros.

Miguel Angel Fernández Menéndez. Abogado

Oviedo, 27/03/2020

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